Miércoles Enero 17, 2018
Jueves, 11 Enero 2018 23:11

Jaime Óscar García cuenta al público colono su experiencia de viaje 'Del Pueblo a China' Destacado

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La Casa de la Memoria acogió ayer un acto en el que Jaime Óscar García, el vecino de Fuente Palmera que ha realizado el viaje en bicicleta a China - o mejor dicho, a Corea, como ya se explicará-, contó su experiencia a casi un centenar de personas que mostraron un gran interés y curiosidad por conocer su historia.

jaimeoscar1El Ayuntamiento de Fuente Palmera y la ONG Amigos de Ouzal han promovido esta jornada para que los vecinos y vecinas de Fuente Palmera pudieran conocer de boca del protagonista las vicisitudes de ese viaje de 16.000 kilómetros y más de 13 meses que lo llevaron, junto a su novia Manon, a atravesar 19 países para llegar a Corea, púes en el último tramo se frustró la entrada a China ya que no les concedieron el visado correspondiente.jaimeoscar2

Hay que recordar que el proyecto 'Del pueblo a China' tenía un carácter solidario, ya que el dinero recaudado a través de los patrocinadores del viaje y de una campaña de crowdfunding se ha destinado a la construcción de un colegio en El Congo. Por ello, Pilar Blázquez, de la ONG Amigos de Ouzal abrió el acto dando las gracias a Jaime y alabando el reto logrado. Asimismo, el alcalde de Fuente Palmera, Francisco Javier Ruiz, tuvo palabras de agradecimiento hacia el joven colono, que ha llevado el nombre de Fuente Palmera, Córdoba y Andalucía por medio mundo.jaimeoscar3

Jaime O. García narró su aventura de país en país, ilustrándola a través de fotos. Luego contestó a las numerosas preguntas de los asistentes y finalmente proyectó un pequeño vídeo con algunas de las grabaciones realizadas con el teléfono móvil durante su periplo, basadas en el lado más humano del mismo. 

Prácticamente todo su relato, así como las respuestas a muchas de las cuestiones del público, nos las contó en la entrevista que le realizamos a finales de octubre, a los pocos días de llegar a Fuente Palmera. A continuación volvemos a publicarla para que comprueben la dimensión de esta hazaña:jaimeoscar4

Bueno Jaime, empecemos por el principio, ¿cómo fue el inicio y los primeros días del viaje?

La salida desde Fuente Palmera fue un poco estresante, púes teníamos aquí a toda la familia, amigos, habíamos tenido el evento de presentación en la Plaza Real, hicimos una barbacoa de despedida... Todos estábamos estresados, parece que nunca llegaba la hora de partir y todo eran preparativos que no acababan; la familia con ansiedad... llorando porque te vas a China en bicicleta y no sabe lo que realmente puede pasarte. Pero una vez que ya estuvimos encima de la bici y vuelves a hacer lo que te gusta, que es estar descubriendo, volvió la normalidad. Al principio fue duro a nivel físico; hacíamos sólo 50 ó 60 kilómetros por día, hacía mucho calor... pero poco a poco nos dimos cuenta que era factible, sobre todo al llegar a Santiago de Compostela, que era nuestro primer test. Es cierto que las primeras cuestas en España fueron las más duras porque no estás acostumbrado a llevar una bicicleta con tanto peso, a pedalear todos los días. A la quinta semana el cuerpo se adaptó a la bici.

- ¿Con qué te quedas del paso por nuestro país?

De España me quedo con lo fácil que es para un nacional viajar aquí, ya que comprendes la lengua, la cultura, tu cuerpo reconoce la comida, etc.; además, casi todos los pueblos tienen su camping o una zona donde puedes acampar, con puntos de agua, etc. Fue duro porque fue el principio, pero es muy asequible viajar por España y lo recomiendo a todo el mundo.

- ¿Cómo fue el recorrido y que destacas del resto de países?

De Francia me quedo con los Pirineos y, sobre todo, con las vistas de la Costa Azul, que a la derecha tienes el Mediterráneo y la izquierda montañas de color rojo tipo Cañón del Colorado. Luego cruzamos los Apeninos para llegar a Italia, que fue el primer sitio donde tuvimos temperaturas negativas y nos fuimos preparando para el frío. A continuación pasamos a Eslovenia, que fue mi país preferido de Europa porque, aunque es muy pequeño, tiene montañas, ríos y lagos por todos lados, además de que la gente es superacogedora. Aquí pasamos la Navidad.

Luego llegó Croacia, Bosnia, Servia y Rumanía. Estos fueron los países del duro invierno, donde al principio fue chulo con la nieve, los paisajes nevados y demás, pero fue muy largo, se eternizó y fue difícil motivarse para salir cada día a pedalear con temperaturas de -15 grados. Teníamos que hacer jornadas de sólo tres horas e ir parando cada hora a tomarte algo calentito porque si no, no podías seguir. También tuvimos que comprarnos unas gafas de esquí porque las normales se congelaban. Además, la mayoría de la gente que nos acogía tenía viviendas que no están aisladas como las de aquí y hacía muchísimo frío.

- ¿Algo curioso que recuerdes de este tramo?delpuebloachinajaime4

Sí claro. Recuerdo que cuando pedaleábamos a cero grados la gente nos aplaudía y nos animaba; cuando estábamos entre -5 y -10 grados, nos hacían fotos y vídeos; y cuando íbamos por las montañas a -15 o más la gente nos miraba y nos hacía el gesto de que estábamos locos, qué dónde íbamos, que estaba todo nevado...delpuebloachinajaime2
La verdad es que sólo una vez nos tuvimos que volver para atrás porque había demasiada nieve en la carretera.

- ¿Cómo continúa la aventura?

Púes pasamos a Bulgaria y luego teníamos que llegar a Georgia, pero no nos concedieron los visados para pasar por Rusia, por lo que tuvimos que hacerlo por Turquía. No obstante, el cambio fue para mejor, ya que pasábamos a una cultura totalmente diferente y nos quitábamos bastante frío de encima, entrando en el continente asiático y en el primer país musulmán. Destaco la amabilidad de los ciudadanos, púes todos nos invitaban a té en cada gasolinera o en cada parada.delpuebloachinajaime1 Hicimos la ruta por la costa del Mar Negro, increíbles las vistas.

Posteriormente llegó Georgia, Azerbaiyán e Irán. De este último destaco la acogida, esta gente lleva la hospitalidad a otro nivel. De hecho, era imposible poner la tienda de campaña, como te vieran montarla venían y te invitaban a su casa. Para ellos los invitados son un regalo de Dios y a los viajeros nos los dejan dormir en la calle. Incluso si nos veían comer sentados en el suelo nos invitaban a entrar en los restaurantes los propios dueños. El intercambio cultural ha sido constante porque nos acogían en sus casas. La verdad es que Irán es un país para visitar pero no para vivir, ya que su gobierno es muy represivo.delpuebloachinajaime5

- ¿Cómo habéis llevado lo del idioma?

En cada país aprendíamos las cosas básicas, como “hola, adiós, por favor, cuánto vale, vengo de España en bicicleta, dónde puedo poner mi tienda de campaña y hoy duermo aquí, mañana me voy”. Esta última era muy importante porque la gente te veía acampar, por ejemplo, en un terreno privado y no sabían si venías a instalarte o a qué, pero en este sentido no hemos tenido grandes problemas.delpuebloachinajaime7
Después de Irán nos negaron otro visado porque queríamos cruzar por Turkmenistán para llegar a Uzbekistán, por lo que tuvimos que regresar a la capital de Irán y coger un avión que nos dejaba en la parte este de Kazajistán, país que linda con Uzbekistán. Al principio pensamos que era un atraso porque significaba hacer 800 kilómetros más y luego cruzar todo Uzbekistán, con un desierto por medio del que había poca información en Internet. Pero fue una sorpresa increíble porque fue la primera vez que vimos caballos salvajes, camellos, vacas... El único hándicap fue el viento en contra, culpable de que tardáramos once días en cruzarlo. Respecto a Uzbekistán, también es un gran país para visitar, muy barato y donde se come muy bien, aunque está prohibido el intercambio cultural con los turistas y no te pueden alojar en sus casas, además de que te obligaban a alojarte en un hotel cada tres días, lo cual nos reventó el presupuesto.

- Ya que lo has nombrado, ¿cómo os habéis apañado en lo económico?

Nosotros al principio no nos pusimos un presupuesto fijo, pero al cabo de unas semanas vimos que con 10 euros al día de media cada uno, podíamos sobrellevarlo bien. Me gusta decirlo claro porque la gente lo primero que te pregunta es que cómo lo haces con el dinero. Esto quiere decir que con 300 euros al mes se puede viajar así, y con 3.000 euros, diez meses.

¿Cuánta gente conoces que con 3.000 euros se da un viaje de diez meses?

- Siguiendo con el itinerario...

Luego llegamos a Kirguistán, que era el país que más ganas tenía de visitar. Es todo montañas de entre 3.000 y 6.000 metros, pero con carreteras y caminos muy malos, con muchas piedras. Fue donde más nos hartamos de empujar, teniendo que salir cargados con agua para tres días porque no sabías hasta donde ibas a llegar. Pero valió la pena muy mucho.

De ahí volvimos a pisar Kazajistán y de aquí a Mongolia, llegando hasta el centro, donde está la capital Ulán Bator. Este país también es increíble, predominan los nómadas, su densidad de población es de las más bajas del mundo, todo muy natural y primitivo y la mayoría de sus habitantes son ganaderos. Allí pedimos la visa para China pero no nos la dieron, cuando sólo nos quedaban 1.500 kilómetros para llegar a Pekín, destino final de nuestro viaje. Como íbamos con tiempo, incluso pensamos que después llegaríamos hasta Shangai. Después de esta decepción, se nos ocurrió irnos para Corea del Sur, por lo que cogimos un avión hasta Seúl. Y aquí concluyó nuestra aventura.

- ¿Qué es lo más duro o lo más peligroso que habéis vivido?

Un momento duro fue entre Trieste y Eslovenia cuando sufrimos vientos laterales de más de 80 km/hora, la llamada Buria, que nos podía sacar de la carretera o mandarnos al otro carril con el consiguiente peligro. Fue la primera vez que tuvimos que bajarnos de las bicis.

Físicamente ha habido tres momentos duros: el primero fue el invierno, porque fue muy largo; lo segundo ha sido el viento en contra, como en el desierto de Kazajistán; y lo tercero y más peligroso con diferencia fue la entrada a Estambul. La capital de Turquía es la cuarta o quinta ciudad más poblada del mundo y tardamos en llegar al centro de Estambul dos días y medio desde su periferia. El problema es que no existen carreteras secundarias, todo son grandes vías y circunvalaciones de tres carriles que están masificadas de tráfico y a unas velocidades tremendas. Nosotros íbamos por el carril de la derecha, pero continuamente aparecían otros tres carriles que confluían con los principales, por lo que nos encontrábamos de repente en mitad de seis carriles pasándote coches, camiones... muy cerca a toda velocidad. Sin duda es donde más miedo hemos pasado y Manon, además, se estresa mucho con el tráfico porque no le gustan las ciudades, como a cualquier ciclista.

- ¿Y qué ha sido lo mejor o lo más reconfortante?

Lo mejor de viajar en bicicleta es que ésta rompe el hielo con todo el mundo, la gente se acerca, es como si provocara simpatía; te ven cargados además y vienen a preguntarte qué de dónde vienes, a dónde vas, cuántos kilómetros llevas, etc. Cuando dices que vienes desde España no se lo creen. De esta manera las personas pierden el miedo, saben que no les vas a hacer nada malo y valoran mucho el esfuerzo de viajar de esta forma; luego te invitan a su casa, te invitan a comer y se establece un intercambio cultural porque nos preguntamos mutuamente sobre el país, las tradiciones, costumbres, etc. Y aunque suene a tópico, lo que más te impresiona es que donde menos tienen más te dan, gente que tiene muy poco te lo ofrece todo. No obstante, nos hemos encontrado también con gente adinerada, como en Irán, que ha sido muy generosa. En definitiva, te quedas con ese intercambio con las personas.

Por otro lado, a nivel paisajístico me quedo con Kirguistán por sus montañas y con Mongolia por su naturaleza abrumadora.

- Ha sido una verdadera gozada poder estar informados y, sobre todo, disfrutar de las imágenes que colgábais en el perfil de Facebook “Del pueblo a China”, ¿teníais también tiempo de ver el seguimiento?

Lo que no teníamos mucho tiempo es para elaborar la publicación, ya que elegir veinte o treinta fotos entre todas las que has hecho durante el mes, editarlas un poco, hacer el comentario y ponerle un pie de foto explicando lo que es y donde es, además del trabajo de Manon de traducirlo al francés y al inglés, nos llevaba varias horas. Pero sí es cierto que en los días posteriores estábamos pendientes de los comentarios, sobre todo porque la gente nos agradecía que le mostráramos imágenes y paisajes que quizá nunca conozcan y que incluso es complicado encontrarlas por Internet. Así, se convirtió en una labor didáctica.

- Y la familia cómo ha llevado estos trece meses...

Bien porque hoy en día el tema de la comunicación es muy fácil. Cada tres o cuatro días mandábamos un email, un mensaje por Facebook o un whatsapp. Pero está claro que la preocupación ha existido porque aunque les digas donde vas o donde estás, nunca sabes lo que realmente te vas a encontrar en cualquier país. Afortunadamente, no hemos tenido ninguna mala experiencia.

- Sobre el fin solidario del viaje, ¿cómo se ha saldado?

La mayor parte del dinero se recaudó aquí antes de salir a través de las empresas colaboradoras y del evento que hicimos en la Plaza Real. Luego, gracias a la página de crowdfanding se han hecho donaciones. Todo lo recaudado va para el colegio de El Congo que está restaurando la ONG Amigos de Ouzal y para dotarlo de material educativo.

- Bueno Jaime, ¿hay un próximo proyecto en el horizonte?

Púes sí, tengo un nuevo objetivo que es África, ya que conozco un poco América Latina, bastante Asia por anteriores viajes también, hemos cruzado Europa...
Jaime y Manon, en el vuelo de regreso
Lo más inmediato va a ser un viaje en moto por Marruecos, pero la idea es que en dos o tres años, cuando ahorremos dinero otra vez, hagamos un viaje en bici a lo largo de África, que está aquí al lado. Eso sí, lo llamaremos “Destino África” o algo así, para que no nos pase como ahora, que al final ha sido del pueblo a Corea.

Por último, espero que esta aventura sirva para animar a otras personas a viajar y que incluso no hace falta salir de España para tener buenas experiencias, de hecho, estuvimos un mes y medio para cruzarla. Creo que con un presupuesto mínimo puedes estar cuatro o cinco días en bicicleta disfrutando a tope. Y todo el que quiera consultarme algo, ya sabe dónde encontrarme y estoy a su disposición en el perfil de Facebook “Del pueblo a China”.

En el siguiente enlace se pueden visionar todas las fotografías publicadas en el perfil de Facebook

https://www.facebook.com/pg/Del-pueblo-a-China-294876387518080/photos/?ref=page_internal

 

Modificado por última vez en Viernes, 12 Enero 2018 00:42
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