Sábado Diciembre 14, 2019
Peluquería Pilar Guerra
Martes, 12 Septiembre 2017 10:36

¡KOMM, KOMM, KOMM!

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Cuentan que así era como reclamaban aún en el siglo XX algunos mayores colonos a las gallinas para que acudieran a su presencia: ¡KOMM, KOMM, KOMM! (venid, venid, venid). Es curioso que a pesar de la presencia de muchos alemanes, italianos, franceses, suizos, etc. no perdure vocabulario aparente ni vestigios del lenguaje de aquellos primeros valientes con los que se inició la fundación de las colonias andaluzas que este año conmemora su 250 aniversario.

komm1No quedan apenas palabras originales ni otras que deriven de las mismas de manera directa de este proceso colonizador. Por lo menos costumbres como el pavo con fideos en San Sebastián de los Ballesteros, o el Baile de los Locos en Fuente Carreteros entre otros, son señas de identidad que sí que han aguantado el paso del tiempo. Igualmente expresiones como los gentilicios (¿co-oficiales?¿seudogentilicio?) de algunos de estos pueblos de colonización en los que se denomina “alemanes” a sus gentes (por ejemplo en Montizón), o la arquitectura en localidades como La Carolina. El legado existe pero el léxico primero de estos nuevos pobladores parece haber desaparecido.

Cabe recordar que de los 6000-7000 colonos llegados para el proyecto de Carlos III en estas tierras, muy pocos sobrevivieron a las duras condiciones climatológicas, las enfermedades como las fiebres tercianas (especialmente efectivas en Fuente Palmera y La Luisiana), el acoso de las poblaciones vecinas o la indolencia (en primera instancia) de la clase política de la época ante esta situación. Hubo también deserciones por los motivos anteriormente indicados. Tal vez, esta pérdida humana inicial fuera una de las mayores razones para que no perdure vocabulario alemán o francés en la lengua de estos pueblos; también el hecho de que los propios gobernantes hicieran caso omiso en ciertos momentos del Fuero de Población, admitiendo cada vez más familias hispanas:

“Asimismo desatendió Olavide la orden de agrupar a los extranjeros por pueblos y aldeas distintas: atendiendo a su nacionalidad de origen: suizos, alemanes, saboyanos, flamencos, etcétera. Y, de tal forma, a los nueve años de iniciada la colonización, buena parte de los colonos eran de origen español, y las familias extranjeras no se encontraban agrupadas -lo que hubiera dificultado su absorción-, sino diluidas entre las hispánicas. Desde un punto de vista social nos encontramos ante el hecho de la total y absoluta absorción del primitivo núcleo foráneo.”

Cuando los alemanes emigraban a España. Eduardo Barrenechea. 22/05/1983

jarapilla1Volviendo al tema del vocabulario, nos gusta hablar de palabras propias, de localismos como “rebate” o “atacarse” el “jarapillo”, nos reconforta tener identidad propia a base de términos autóctonos que sorprendan a quien nos visite. Pero lamentablemente parece que estos ejemplos aparentemente nada tienen que ver con el lenguaje de aquella Torre de Babel que conformarían los primeros colonos en las poblaciones orquestadas por la figura del Superintendente.

Y es que el lenguaje es un ser vivo que evoluciona y que necesita ser alimentado, de modo que si no se usa está abocado al olvido, a la desaparición. Así pues, la RAE frecuentemente suprime unos términos (fenicar, boleador, bajotraer…) y adopta otros nuevos (almóndiga, toballa, moniato…). Una prueba clara de la plasticidad y carácter voluble del idioma está en los distintos usos del castellano que se hace en el mundo:

“Cuando los colonizadores españoles viajaron por el mundo para difundir la palabra de Dios y tomar metales preciosos a cambio, llevaron con ellos un lenguaje que estaba en proceso de cambio en su tierra natal. Un lingüista llamado Marckwardt se inventó el término “colonial lag” o “retraso colonial” para describir una situación en la que la lengua hablada en las colonias, no estaba al día con las innovaciones del idioma en su país de origen.”  

Las diferencias entre el español de América Latina y el español de España – Blog  Idiomas

 

baby boomers to gen zY si nos pasamos al mundo digital todo se redimensiona… Basta leer cualquier artículo de opinión en Internet, profundizar en alguno de sus foros o visionar algún vídeo de Youtube para encontrar fácilmente neologismos adaptados a las modas digitales impuestas por el uso de las Nuevas Tecnologías. Estas palabras  van apareciendo, cada vez de manera más amigable, en nuestro día a día; si no perteneces a la generación Z y no quieres perderte navegando por la red y enterarte de la mayoría de lo que pasa sin tener que preguntarle a tu sobrino por tal o cual palabra, tendrás que ponerte al día. Ya no basta conocer términos como Community Manager, gamer, o tuitero. Tienes que familiarizarte con los ya famosos memes que inundan nuestros grupos de Whatsapp o los youtubers que venden los ideales de sus canales a la mass media; tenemos que creernos a pies puntillas lo que dictan los influencers aunque a veces sean reyes del postureo; tenemos que temer a los niños ratas que coleccionan haters y fanboys por igual y que al final terminan troleados, o peor, baneados; tenemos que temer a virus como Wannacry que, al parecer, es un ransomware; oiremos en las noticias casos de ciberbullying, grooming y sexting; etc.

Es de recibo pensar que con la globalización latente se han de fusionar muchos usos lingüísticos perdiéndose palabras o expresiones que caen en desuso y ganándose otras con las que no se contaba antes. Tenemos que tener en cuenta que el castellano es una de las lenguas más ricas en léxico y matices y que, no por ello, deja de incorporar a menudo extranjerismos. Lamentablemente parece ser que nuestra historia local no puede aportar su granito de arena en este aspecto puesto que no perduran muchas expresiones de aquellos primeros colonos. Por lo menos siempre nos quedará la singularidad de nuestros apellidos... Y tú, lector, ¿conoces alguna palabra o expresión que pueda provenir de aquellos primeros colonos?

Modificado por última vez en Martes, 12 Septiembre 2017 10:59
Emilio J. Domínguez

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